Cómo elegir el menú de boda: diseña una experiencia perfecta

Organizar un enlace es una suma de miles de pequeños detalles, pero hay uno que destaca por encima de todos en la memoria colectiva: la comida. Elegir el menú de boda no es solo una de las decisiones financieras y logísticas más importantes de toda la organización; es la herramienta principal con la que vais a agasajar a vuestros seres queridos.

La gastronomía tiene una magia particular: marca el ritmo de la celebración, define los recuerdos y genera las conversaciones que tus invitados repetirán durante años. En Ondarreta lo vemos a diario: cuando la propuesta culinaria está bien pensada, todo lo demás fluye. La comida une, emociona y tiene la capacidad de transformar un día especial en una experiencia sensorial completa.

Sin embargo, enfrentarse a la hoja en blanco del banquete puede abrumar. Por eso hemos preparado esta guía con las claves esenciales. Aquí no encontrarás solo consejos teóricos, sino claves reales de organización, tendencias que han llegado para quedarse y una visión honesta para diseñar el menú perfecto sin perder vuestra esencia.

cómo elegir el menú de boda

Claves esenciales para elegir el menú de boda con criterio y acertar. 

Para muchas parejas, el proceso comienza haciendo una lista de sus platos favoritos personales. Es un error común. Aunque vuestros gustos son fundamentales, el banquete debe funcionar en un contexto muy específico: un evento de gran formato con perfiles de invitados muy diversos.

Convertir este proceso emocional en una decisión estratégica es vital. Aquí tenéis los pilares fundamentales que debéis valorar al elegir el menú de boda para asegurar el éxito:

1. La estación del año manda

El clima no solo determina el vestuario, sino también el apetito y la predisposición del cuerpo.

  • Bodas de invierno y otoño: El cuerpo pide “calor de hogar”. Funcionan de maravilla las cremas estacionales (calabaza, castañas), carnes melosas con cocciones largas, guisos refinados y postres templados.
  • Bodas de primavera y verano: El ritmo debe ser más vibrante. Aquí reinan los entrantes fríos (salmorejos de autor, ceviches), pescados frescos con salsas cítricas y postres que limpien el paladar. La coherencia estacional garantiza, además, que el producto esté en su momento óptimo de sabor y precio.

2. Definid el peso del cóctel y la estructura

Este es el punto crítico del diseño. No se trata necesariamente de elegir entre cóctel o banquete, sino de decidir qué protagonismo tendrá el cóctel.

  • El auge del cóctel largo: La tendencia actual es extender la duración del cóctel (llegando a la hora y media o dos horas) con gran variedad de pases. Es un formato dinámico que favorece la interacción social.
  • El equilibrio con el banquete: Si apostáis por este cóctel largo y potente, el banquete posterior debe ajustarse en consecuencia (quizás un entrante más ligero y un principal, en lugar de un menú de tres platos pesados). Si preferís un cóctel más breve, el banquete puede ser más extenso y solemne. La clave es que la suma de ambas partes no sature al invitado, sino que mantenga un ritmo fluido.

3. La progresión gastronómica (El hilo conductor)

Un menú no son tres platos aislados; es una historia. Debe existir armonía entre el entrante, el principal y el postre. Si el entrante es potente (por ejemplo, un marisco con salsa intensa), el principal debe aligerar la carga. Evitad repetir ingredientes principales (no pongáis foie en el aperitivo y también en el entrante) y buscad un equilibrio que permita a los invitados llegar con energía al baile, no con sensación de pesadez extrema.

4. La prueba del menú de boda: vuestro laboratorio

Es el momento de la verdad. No tengáis miedo a pedir cambios. Probad las raciones reales, analizad la presentación y, muy importante, cronometrad los tiempos. El menú perfecto no nace, se hace probando, matizando salsas y ajustando guarniciones hasta que todo encaje.

entrantes sobre la elección del menú de boda

Tendencias gastronómicas que funcionan (sin pasar de moda)

El mundo nupcial evoluciona rápido. Atrás quedaron los menús rígidos de “sota, caballo y rey”. Hoy, la gastronomía busca sorprender, pero sin perder la honestidad. Estas son las tendencias actuales que añaden valor real a la experiencia:

  • Cócteles largos con estaciones vivas: Puestos de quesos, jamón al corte, croquetas artesanas, mini-degustaciones calientes… una manera natural de romper el hielo entre invitados. Independientemente de si después hay anquete o no, la tendencia es enriquecer al máximo el cóctel.
  • Cocina honesta y Km 0: La sofisticación ya no se mide por ingredientes exóticos impronunciables, sino por la calidad de la materia prima. Un tomate de huerta en su punto o un pescado de lonja local, tratados con respeto, superan a cualquier artificio. Apostar por proveedores de proximidad es una declaración de intenciones.
  • Platos que sorprenden sin complicar: Se busca la vuelta de tuerca a la tradición. Unas carrilleras clásicas pero con una reducción de cacao, o un milhojas salado con texturas inesperadas. Son elaboraciones que combinan la técnica de la alta cocina con sabores reconocibles que gustan a la abuela y al amigo foodie por igual.
  • Guiños personales (Storytelling en el plato): ¿Hicisteis vuestro primer viaje a Italia? ¿Os conocisteis en una feria de pueblo? Incluir un plato que narre sutilmente vuestra historia (una pasta fresca artesana, una versión mini de un bocadillo típico) añade una capa emocional insuperable. No se trata de convertir la boda en un parque temático, sino de dejar vuestra firma.
tendencias gastronómicas que si funcionan

El Cóctel: mucho más que una espera

Antiguamente, el cóctel era ese trámite mientras los novios se hacían fotos. Hoy, para muchos, es la mejor parte de la boda. Es el momento donde los nervios desaparecen y comienza la celebración real.

Para que el cóctel sea memorable, debe ser interactivo y abundante, pero ordenado.

  • Estaciones vivas y Showcooking: Ver al cortador de jamón, un puesto de quesos afinados con sus maridajes, o una estación de plancha con brochetas hechas al momento aporta espectáculo visual y frescura.
  • El equilibrio de referencias: No hace falta tener 30 referencias mediocres. Es mejor apostar por 10 o 12 bocados excelentes que combinen temperaturas (frío/caliente), orígenes (tierra/mar) y texturas (crujiente/cremoso).
  • Bebida desde el minuto uno: Una barra de bebidas bien gestionada, con referencias de vermut, cervezas artesanas o vinos frescos, es vital para “romper el hielo” y generar ambiente festivo desde la llegada del primer autobús.
el cóctel: mucho más que una espera

Factores decisivos al elegir el menú de boda: Logística e Inclusividad

Podéis tener el plato más delicioso del mundo sobre el papel, pero si no llega bien a la mesa, el esfuerzo no servirá de nada. Aquí es donde se fusiona la calidad culinaria con la excelencia en el servicio.

Logística:

  • Trabajo coordinado de cocina y sala. Ritmo, tiempos y temperatura perfecta.
  • Platos que viajan bien. En bodas, algunos alimentos funcionan mejor que otros. Salsas que no se secan, carnes que no se pasan…
  • Cantidades equilibradas. Ni en exceso ni escaso.

Inclusividad real: Adiós a los menús de segunda

Hace años, el vegetariano o el celíaco comía “lo que había” (generalmente una parrillada de verduras triste). Hoy eso es inadmisible. La inclusividad es una forma de hospitalidad.

  • Opciones Veggie con identidad: Las alternativas vegetales deben tener el mismo nivel de complejidad y presentación que el menú general. 
  • Alergias e intolerancias: Gestionar esto con profesionalidad transmite seguridad. No se trata de hacer cinco menús paralelos, sino de adaptar la propuesta principal o tener alternativas pre-diseñadas que sean igual de apetecibles. Que ningún invitado sienta que es un problema para la cocina.
cómo elegir el menú de boda: entrantes

El gran final: Postres, transición y recena

El postre ya no es el cierre, es la transición hacia la fiesta. Por eso, la tendencia actual huye de las tartas nupciales masivas y empalagosas. Se imponen los postres servidos en plato, más ligeros, con toques ácidos o frutales que limpien el paladar.

 Las texturas juegan un papel crucial: un postre con un toque crujiente o una sopa fría de frutas ayuda a despertar a los invitados del letargo de la digestión.

¿Y qué ocurre tres horas después del baile? Llega la imprescindible recena. Esta tiene una función fisiológica: recuperar energías para seguir bailando. Aquí la sofisticación deja paso al “finger food” más gamberro y reconfortante:

  • Mini hamburguesas de autor.
  • Puestos de perritos calientes gourmet.
  • Sándwiches calientes o bikinis trufados.
  • Y para los dulces: churros con chocolate o gofres al momento.
postres sobre la elección del menú de boda

Elegir un menú de boda que hable de vosotros

La gente recuerda los abrazos, la música… y lo que comió. Por eso, elegir el menú de boda es una de las decisiones que más influye en la experiencia global.

En Ondarreta llevamos décadas acompañando a parejas que quieren que su boda se recuerde por encima de todo por dos cosas: ambiente y buena mesa. Para nosotros, la gastronomía es una forma de contar vuestra historia. Por eso el menú no se elige: se diseña.

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